domingo, 6 de noviembre de 2016

Grupo 7 nuevo relato Samuel Miralles...

Amigos...aqui os presento otro relato de Samuel Miralles llamado "Como podria haber sido Grupo 7" de nuestro prolifico autor llamado Samuel Miralles...

Os dejo un extracto de unas 400 palabras de este autor de relatos de terror...una forma de felicidad para quien les guste este genero...

Se reservan derechos de autor y Copyright...


Corre el año 80. Gobierna Adolfo Suárez, ya murió Franco, se pasó por la etapa de la transición y ahora el peligro es ETA. También lo son las drogas y esto es de lo que va a tratar el relato corto. Fue escrita página y media al grupo de facebook “ los hombres de Paco” con motivo de que no acabaran en Junio de 2010 y se hizo con mi página una película muy similar llamada “Grupo7”, protagonizada por Mario Casas de la que no recibí dinero ni promoción. Yo solo buscaba que saliera mi nombre en la película. Con eso me conformaba, sigamos relatándola.
Unos niños juegan al fútbol, mientras que unos jóvenes se drogan impávidos ante los niños. La heroína ha causado y causará muchas muertes, en especial por la vía de administración inyectable.
Asier tiene alrededor de veinte años y se hace unos chinos de cocaína mezclada con heroína delante de los niños, con papel de aluminio vía fumada. Un amigo suyo, el “Viti” prueba a pinchársela.
_Viti deberías dejarte de pinchar, mira a todos los que la palman por pincharse. En cambio esta nueva manera, es menos peligrosa.
_¡Pscheeee! Esto es massió pal body, tronco.
Julián, uno de los niños deja de jugar al balón y se acerca a ellos.
_¿Qué hacéis?. _ Les dice.
_¡Pírate chaval! Esto son cosas de mayores.
Julián se queda atónito y al volver a casa le pregunta a sus padres que qué estaban haciendo esos chicos y el padre dijo que lo único que hacían era hacerse daño y que no hablara con ellos.
Julián vivía en un barrio pobre, marginal, a las afueras de Sevilla. Contaba con pocos recursos pero a pesar de todo eso era feliz.
Asier y el Viti ya habían acudido alguna vez a vender droga en los colegios y ahora le tocaba el turno al colegio de Julián, “El Pedro Fermín”.
Julián estaba en la puerta con alguno de sus amigos del colegio, en cuanto apareció Asier.
_Perdona a Viti chaval, no es muy enrollado que dígamos.
_¿Y qué es lo que estabais haciendo el otro día?
_Oh nada. Yo fumaba un producto especial como el que fuma tabaco o bebe café. Y el Viti se estaba poniendo una inyección para la diabetes.
_¿Qué es la diabetes?
_Es una enfermedad que te pasa si comes mucho azúcar mucho tiempo. Pero a mí me da yuyu hablar de estas cosas. ¿Quieres un caramelo?
_Vale.
_Es un caramelo especial, te da energía y alegría. La primera vez es gratis pero la segunda tendrás que pagarlo.
Y Asier le da un caramelo grande, sabor a frambuesa de color rojo y empieza a saborearlo.
Asier saluda a un amigo o conocido más mayor que Julián, de unos quince años y se va con él, parece que para hacer negocios. 
Pronto llegan los padres de Julián y se lo llevan en coche a casa. A mitad de camino, Julián está muy contento y pide a su padre que pare para comprarle caramelos de frambuesa. Al principio el padre niega parar pero ante la insistencia del chaval para y le compra una bolsa de caramelos. Julián esta efusivo, muy contento y agitado. Los padres se preguntan porque ese reaccionar y entonces Julián dice:
_Es por un caramelo especial de frambuesa que me ha dado un hombre todo vestido de negro.
Los padres sin saber muy bien qué hacer, y sospechando que había ingerido alguna droga aparcan el coche cerca de casa y lo suben a casa. Le refrescan la cara con agua, le hacen una infusión pero nada. Julián sigue ahí, mostrando los efectos de la droga que le han dado. Julián vomita y está ahora muy nervioso, con las pupilas dilatadas y con una gran sensación de sed. Así que los padres de Julián Hurtado no esperan más, se lo llevan directamente al hospital.
El niño, por el camino se encuentra bastante irritado y alterado, no quiere ir. Prefiere quedarse en casa, la euforia ya se ha extinguido y ahora viene la paranoia.
Espera un tiempo en la sala de urgencias, y proceden a realizarle un lavado gástrico, el niño no se deja hacer y lo tienen que sujetar. Pega golpes a las paredes, hasta que finalmente pueden eliminar bastante de la sustancia aunque no toda.
_Su hijo ha ingerido cocaína y tiene la presión arterial alta, los síntomas desaparecerán progresivamente aunque la tensión debe tratarse. ¿A quién se le ha ocurrido ofrecerle droga tan poderosa a un menor?
_Un joven que ha ido al colegio le ha ofrecido un caramelo y decía que a la próxima que lo quisiera lo habría de pagar._ Contestó el padre. 
_¡Qué barbaridad! Es la plaga de nuestros nuevos tiempos. ¿Desea proceder a la denuncia por delito contra la salud pública, verdad?
_Por supuesto que sí.
El médico le hace un informe y antes de abrir diligencias, la madre se lo lleva a casa para que descanse y el padre va a la comisaría más cercana por la noche con Julián, cuando este se encuentra mejor. Allí denuncian lo ocurrido.
Julián no ha dormido en toda la noche y no asistirá al colegio. Días posteriores un gitano de su edad, hijo del Viti lo amenaza cuando sus padres lo dejan cerca del colegio pero sin poder acercarlo a la entrada, momento que aprovechará Juan, hijo del Viti para asediarlo.
No le deja entrar al colegio y Juan es un gitano de pelo rubio, pequeñito pero matón.
_¿Qué? ¿Te has chivado de Asier?
_Eh… no.
_No mola nada, no mola nada. Por aquí no puedes pasar.
_¿Qué he hecho yo?
_Mira… Dice Juan sacándole una navaja._ Como le pase algo a Asier o vaya al talego te rajo.
Julián está paralizado de miedo. Tiene solo ocho años y es la primera vez que le sacan una navaja. El miedo es inhóspito y absorbente. No habla.
_Dame las pelas que tengas.
_¿El qué?
_La pasta, el dinero.
Y Julián le da ciento veinticinco pesetas pero la cosa no acaba aquí. Juan continúa asediándole y no cesa en su empeño hasta que una maestra ve la escena y le recrimina a Juan, a lo que este contesta:
_ Eh. Es mi amigo. Solo puchelaba con Julián.
_Fuera de aquí. Y ya hablaré seriamente con tus padres. Menudo sinvergüenza. 
_¿Y qué? ¿Qué me vas a hacer?
Juan rodea a la maestra con la navaja pero en ese momento aparece el profesor de gimnasia y le arrebata la navaja al niño y la tira a la papelera. Juan se va por donde ha venido, es un niño marginal y peligroso, ni siquiera está inscrito en ningún centro escolar.
_Menudo susto te habrás llevado, chaval._ Le dice el profe de gimnasia. _ Y no te preocupes, avisaremos a tus padres. Si te vuelve a hacer algo me lo dices a mí.
Julián entra al colegio con el rostro enrojecido por la rabia y llorando, lamentándose de tan cruel espectáculo. 
Sus compañeros le escuchan antes de que entre el profesor y le apoyan.
_A partir de ahora vamos a ser todos una piña._ Sugiere uno de ellos.
_Eso, eso. Cuanto más seamos, menos daño nos harán._ Dice otro.
Entra el profesor de matemáticas.
_Hoy vamos a repasar las tablas de multiplicar.
Julián, todavía afligido rompe a llorar. El profesor se extraña y le responde:
_¿Qué sucede? No creo que sea tan grave las tablas de multiplicar.
Un compañero responde:
_No es eso. Julián ha tenido un problema grave. Le han atracado con navajas.
El profesor le da consuelo y presta su atención unos minutos a solidarizarse con Julián, que lo ha pasado muy mal.
Asier seguía vendiendo droga en el colegio, a pesar de la denuncia de los padres de Julián, que no había servido para nada. Tras el chivatazo a Asier este ha sido más cauto y no ha vendido droga a nadie que tuviera menos de catorce años, aun así son menores. Ahora prefería vender droga en los colegios, hasta que se cansara ya que las ganancias eran menos numerosas. Julián estaba a salvo de las amenazas de Juan, del que ni se había vuelto a cruzar con él ni le ha buscado. Las cosas ahora iban bien.                                             Y en la familia iba todo sobre ruedas, a los padres de Julián le habían tocado quinientas mil pesetas jugando a la lotería. Tras algún capricho a su niño y porque las paredes oyen, el Viti se había enterado.                              Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que los padres, sin conocer al Viti ni a Asier sospechaban que alguien les vigilaba. No supieron que hacer, si acudir a la policía o no, de todas maneras… ¿qué iban a denunciar?.
Estaba anocheciendo y Julián estaba haciendo de vientre en el aseo mientras escuchaba un extraño sonido, como de un pato:
_¡Cuac! ¡Cuac! ¡Cuac! ¡Cuac! 


Os a gustado...mas en unos dias...un abrazo!!!

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