Seguro que más de una vez se ha sentido estresado. Y es que el estrés es uno de los grandes males de nuestra época, en la que muchas veces nos vemos superados por las circunstancias.
Problemas en el trabajo, miedo a perderlo (y más aún en un entorno económico como el que vivimos desde hace años), preocupaciones ligadas a los hijos, tensiones en la pareja, dificultades para hacer frente a los compromisos económicos (hipotecas, préstamos), contratiempos de salud…
Cuando el estrés se instala y forma parte de la vida diaria, sus efectos en la salud pueden ser devastadores. Puede provocar síntomas somáticos más o menos intensos, algunos de ellos incapacitantes, como:
Fíjese qué gráfico es el origen del término “estrés”: procede de la física, y se refiere a la presión de un cuerpo sobre otro, siendo aquel que más presión recibe el que, superado cierto nivel de resistencia, puede llegar a romperse. No es de extrañar que ese término lo adoptara la psicología, pues una persona puede recibir más y más presión del entorno hasta que literalmente no puede más, y es cuando comienzan las implicaciones para la salud, algunas de ellas graves, como ha visto.
Las consultas de los médicos están llenas de pacientes que acuden alertados por ciertos síntomas y en los que, tras arañar un poco en su estilo de vida y sus circunstancias, se descubre el trasfondo del estrés.
Es un tema muy serio, al que hemos dedicado el próximo número de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar. Estamos a punto de cerrar la lista de destinatarios de este Dossier llamado “Estrés y ansiedad: las mejores soluciones para mantenerlos bajo control”, puesto que lo enviaremos a principios del próximo mes y es la única forma de que llegue puntualmente y sin incidencias a todos sus destinatarios.
Es obvio que este Dossier no pretende (ni puede), como si se tratara de una varita mágica, solucionar sus problemas con su pareja, con sus hijos, con su jefe o sus asuntos económicos, si los tuviera. Pero en elDossier encontrará las claves para ayudarle a enfrentarse a todos los contratiempos de la vida sin que le generen estrés y, por consiguiente, sin que pasen factura a su salud.
Y no sólo eso, sino que encontrará los alimentos y suplementos que suponen un auténtico tratamiento nutricional ante estas situaciones, puesto que desde un punto de vista estrictamente biológico, el estrés es un mecanismo complejo con implicaciones obvias en nuestro organismo, que tienen en la nutrición (alimentos, fitoterapia…) un gran aliado.
Por ejemplo: está demostrado científicamente que la acumulación de acontecimientos estresantes a lo largo de un periodo de tiempo determinado (por ejemplo, un año) provoca una disminución de la longitud de los telómeros (fragmentos de ADN que se encuentran al final de los cromosomas, cuya finalidad es proteger a los genes permitiendo que las células se dividan). Pues bien, al afectar el estrés directamente a la longitud de los telómeros, el resultando es una aceleración del envejecimiento celular. En consecuencia, cuando estamos sometidos a situaciones estresantes, independientemente de trabajar en la propia gestión del estrés, es necesario reducir las fuentes de omega 6 de la alimentación y aumentar los aportes de omega 3, con el fin de ayudar a nuestro organismo a conservar intacta la longitud de los telómeros.
Fuente: saludnutricionbienestar
Problemas en el trabajo, miedo a perderlo (y más aún en un entorno económico como el que vivimos desde hace años), preocupaciones ligadas a los hijos, tensiones en la pareja, dificultades para hacer frente a los compromisos económicos (hipotecas, préstamos), contratiempos de salud…
Cuando el estrés se instala y forma parte de la vida diaria, sus efectos en la salud pueden ser devastadores. Puede provocar síntomas somáticos más o menos intensos, algunos de ellos incapacitantes, como:
- tensión muscular
- palpitaciones
- bloqueo en la respiración
- subidas de tensión
- trastornos de sueño
- dificultada para concentrarse
- desestabilizar las emociones
- disminuir la respuesta inmunitaria del organismo
- envejecimiento prematuro
- depresión
- ansiedad
- etc.
Fíjese qué gráfico es el origen del término “estrés”: procede de la física, y se refiere a la presión de un cuerpo sobre otro, siendo aquel que más presión recibe el que, superado cierto nivel de resistencia, puede llegar a romperse. No es de extrañar que ese término lo adoptara la psicología, pues una persona puede recibir más y más presión del entorno hasta que literalmente no puede más, y es cuando comienzan las implicaciones para la salud, algunas de ellas graves, como ha visto.
Las consultas de los médicos están llenas de pacientes que acuden alertados por ciertos síntomas y en los que, tras arañar un poco en su estilo de vida y sus circunstancias, se descubre el trasfondo del estrés.
Es un tema muy serio, al que hemos dedicado el próximo número de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar. Estamos a punto de cerrar la lista de destinatarios de este Dossier llamado “Estrés y ansiedad: las mejores soluciones para mantenerlos bajo control”, puesto que lo enviaremos a principios del próximo mes y es la única forma de que llegue puntualmente y sin incidencias a todos sus destinatarios.
Es obvio que este Dossier no pretende (ni puede), como si se tratara de una varita mágica, solucionar sus problemas con su pareja, con sus hijos, con su jefe o sus asuntos económicos, si los tuviera. Pero en elDossier encontrará las claves para ayudarle a enfrentarse a todos los contratiempos de la vida sin que le generen estrés y, por consiguiente, sin que pasen factura a su salud.
Y no sólo eso, sino que encontrará los alimentos y suplementos que suponen un auténtico tratamiento nutricional ante estas situaciones, puesto que desde un punto de vista estrictamente biológico, el estrés es un mecanismo complejo con implicaciones obvias en nuestro organismo, que tienen en la nutrición (alimentos, fitoterapia…) un gran aliado.
Por ejemplo: está demostrado científicamente que la acumulación de acontecimientos estresantes a lo largo de un periodo de tiempo determinado (por ejemplo, un año) provoca una disminución de la longitud de los telómeros (fragmentos de ADN que se encuentran al final de los cromosomas, cuya finalidad es proteger a los genes permitiendo que las células se dividan). Pues bien, al afectar el estrés directamente a la longitud de los telómeros, el resultando es una aceleración del envejecimiento celular. En consecuencia, cuando estamos sometidos a situaciones estresantes, independientemente de trabajar en la propia gestión del estrés, es necesario reducir las fuentes de omega 6 de la alimentación y aumentar los aportes de omega 3, con el fin de ayudar a nuestro organismo a conservar intacta la longitud de los telómeros.
Fuente: saludnutricionbienestar
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