¡MAMÁ , DÉJAME NACER!
¡Déjame madre nacer!,
Para que nacido vea
las maravillas que Él
dibujó sobre la Tierra.
Deja madre, que mis ojos
con sus pupilas abiertas
rehoguen en sus retinas
esa maravilla inmensa,
donde la vista se explaya
en el milagro que observa,
al ver el orden que guarda
la madre naturaleza.
Quiero vivir, porque tengo,
derecho a estar en la tierra.
Madre, déjame vivir,
no destruyas mi existencia,
no cargues en tu conciencia
un pesar que te ha de herir…
que antes de nacer , morir,
es demasiado castigo,
y por yo vivir contigo
aunque tú no lo deseas,
cuando ya anciana te veas
yo estaré siempre contigo,
tú estarás siempre conmigo.
Quiero ver salir el Sol
que con su luz placentera
ilumina nuestra esfera
mostrando sus formas bellas;
quiero conocer las noches
y contemplar sus estrellas
mientras galante el lucero
las requiebra y piropea;
quiero en el atardecer
cuando las luces se alejan
ver dibujadas las nubes
entre celajes envueltas.
contemplar en bello ocaso
mis primeras experiencias.
(2
Madre, déjame nacer,
no ahogues mi palpitación,
madre, dame la ocasión
de poderte conocer,
que tengo derecho a ser
vida de tu propia vida
y si… por el tiempo herida
tú te vieras sin cobijo,
en mí, tendrías un hijo
con el alma agradecida.
Quiero disfrutar la brisa
que apacible el campo orea
y hace explotar la alegría
al llegar la primavera,
salpicando de colores
desde el jardín a la huerta
hasta el escondido prado
donde el ganado sestea.
Quiero correr por los montes
y bajar por sus laderas,
quiero trepar a esas cumbres
por las que el Sol se despeña,
como ingente catarata
de colores y cadencias.
Quiero ver brotar las flores
en sus botones y yemas
reventando en sus capullos
al llegar la primavera,
las risas de los claveles,
el blanco de la azucena,
el rojo de la amapola
y el color de las violetas.
Esas cosas tan bonitas
que de sencilla manera
con infinito cariño
puso Él sobre la Tierra,
para recreo del Hombre,
que así su poder contempla.
(3
Al fecundarse tu óvulo
mi mamá eres ya eterna,
yo, tu hijo vivo en tu vientre
al calor de tu placenta.
Fruto de tu amor carnal
yo también tengo derecho,
a sentir junto a tu pecho
tu cariño maternal,
y puede ser, que al final,
los sentimientos humanos
se despertaran en ti,
y que me quieras a mí
estrechándome en tus manos.
No interrumpas el proceso
que tiene mi concepción,
madre, dame la ilusión
de recibir de ti un beso,
y a cambio de todo eso
siempre tendrás en mis brazos
tus amorosos regazos,
que yo, antes de abandonarte,
madre, sabría entregarte
mi corazón en pedazos.
Quiero llegar a esos picos
donde la nieve blanquea,
donde las águilas viven,
donde el rebeco hociquea,
do el ocaso me muestra
que el alba ya pronto llega
Déjame madre nacer,
para que nacido vea
tanta y tanta maravilla
como la vida nos muestra.
No me mates, soy inocente,
déjame vivir siquiera,
aunque me niegues tus besos,
aunque tu cara no vea.
que alguien me dará en la inclusa
ese amor que tú me niegas.
(4
Déjame madre vivir,
¡Óyeme! ¿No te das cuenta
que estoy llamando a tu puerta,
la puerta de tu conciencia
mi derecho de vivir?.
No te tapes los oídos
y quita de ellos la cera,
que taponando el conducto
a donde el sonido llega,
solapando en disimulo
te produce la sordera.
Sólo bienes de consumo,
sólo materia, riqueza.
Mucho te quiero mamá,
deja que a tu lado crezca,
ver tus ojos en mis ojos
retratados, cual si fueran
bellos reflejos que el agua
a la superficie eleva,
cuando acercándote un poco
te fascina y embelesa,
suspendiendo tus sentidos
que la corriente contempla.
Soy tu feto, que en tu seno
ya se agita y patalea
Te digo: Soy el inocente
que en tus entrañas palpita,
soy un ser que necesita
de una madre complaciente.
Que yo, soy algo latente
que la vida te reclama
y aunque la vida sea un drama
quiero feliz y risueño,
sentir que velas mi sueño
junto a los pies de mi cama.
(5
Madre, que te estoy llamando,
abre las puertas del alma,
medita en serena calma
en lo que estás intentando…
y si es, que sigues pensando
en que no puedes quererme,
deja a otra madre ofrecerme
el amor que tú no tienes;
pero tú no me condenes
que yo no sé defenderme.
Si me dejas, seré madre
como las personas buenas,
iré, como van los niños
de tu mano hacia la escuela,
llevaré sobre la espalda
los libros en mi cartera
y cuando las canas cubran
amorosas tu cabeza,
te daré con mi cariño
todo mi amor, porque sea
báculo de tu vejez,
consuelo con el que puedas
pasar felices los días
finales de tu existencia.
Seré un hombre de provecho,
prometo no darte guerra.
Madre, no te precipites,
escarba en tus sentimientos,
puede, que en algún momento
tú mis besos necesites,
y quiero, sólo que evites
en ti mi verdugo ser;
quiero hacerte comprender
que soy vida que florece,
y eso a mí me pertenece.
¡Madre, déjame nacer!
-oOo.
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