miércoles, 7 de octubre de 2015

El sexo segun la filosofia

Ni la abundante actividad sexual puede minimizar los problemas que encierran el sexo.
Cuando, llegamos al sexo, luego de una ardua rutina de expresarlo, sentirlo… “gozarlo”; podemos ponernos más exquisitos; no precisamente por las posiciones kamasutrales incorporadas; sino por la inclinación forjada en la “mente” humana.
¿Qué es el sexo respecto a la filosofía? ¿Qué es la filosofía respecto al sexo? Preguntas inconcordantes que concuerdan armónicamente cuando dos o más seres dependiendo del gusto sexual e inclinación; inician un ritual; donde lo expresado mediante el sexo amén el exquisito placer experimentado; descartando el orgasmo originado por la genitalidad que no lleva a un nirvana; obtenemos un orgasmo “superior” en cuanto a la ambivalencia y equivalencia de los sexuados practicando.
Cuando en esa confabulación de sudores, roces y enternecimiento pujante y gustos caleidoscópicos; subyace las sensaciones adquiridas por las adquisiciones que forman nuestras estructuras directrices o patrones mentales; dan a luz, la armonía, la conexión profunda, la igualdad, el ser igual, el estar con otro similar (siendo heterosexuados), nos brotan las fantasias mentales, no las fantasias posicionales hidráulicamente. Cuando seres concientes del sexo, habiendo sorteado y superado el inicio del orgasmo físico (sea vaginal, sea clitoriano, sea peneal, sea cualquiera) y buscan la exquitez de estar satisfecho plenamente en su ser; es allí, que seres cultivados o portadores de conceptualizaciones filosóficas llegan a converger a pleno. Cuando la asimetría los lleva a ser el uno para el otro y con el otro, descarando el “amo” y el “esclavo” de la teoría; descartando la existencia de “poder” que como resultado deviene en manipulación.

Si viviesemos al sexo como una condición de “reproducción de la especie”, sería copular con un agregado placentero desde los órganos externos de reproducción.
Pero, a la misma actividad, viendo desde la filosofía, que es llegar a lo “último”, acercarse a lo que podría definírsela o conceptualizarsela como esencia, allí entramos a especular y luego esa especulación llevada conciente a la practica entre exponentes, es como una rosa blanca envuelta por un lirio rojo; siendo parte del paisaje; donde nadie pierde su esencia sino que son a la vez una consecuencia de distintos en un solo estar.

El sexo, en definitiva, es la forma de comunicación más cercana entre seres humanos, no visto como genitalidad, como sexualidad, como reproducción; sino como el arte de comunicación profunda; el hecho de dar y recibir sexo, creo que envuelve a seres que tienen buena conexión, seres que sin estar estigmatizados por lo común y corriente; encuentran allí su mayor sentimiento de existir.

Mis palabras son puras aprehensiones, nada más. Nada dogmático, sino una relativización de la actividad sexual. Ya que por $50 se accede a un sexo capitalista, con más efectivo hasta depto privado viene incluido; y otras veces con un piropo es la puerta de acceso; o juegos de seducción o cortejos. En fín, el sexo deviene de la sociabilidad del humano; cuando más sociable es el humano mayor probabilidad de sexo y a mayor probabilidad de sociabilidad, mayor expectativa de encontrar en otro, el sexo adecuado que uno busca.

La filosofía del sexo, me la dio una hermosa dama que me aventajaba unos abriles; una dama que portaba una rosa en su sonrisa, y me mostró una forma no facta de ver al sexo. Explicándome que si podes hablar de “igual a igual” con el otro; es que así o mejor podes expresarte en el sexo; “expresarte”, no someter.

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