martes, 5 de julio de 2016

La memoria del destino y su enemigo por Samuel Miralles

Amig@s...la felicidad esta en cualquier parte...y que mejor que leer un fragmento de varios que pondremos de este escritor nobel...Samuel Miralles nos plantea un libro de terror...si y direis que tiene que ver el terror con la felicidad...para muchas personas leer este tipo de estilos literarios les produce placer y les gusta...espero que lo leais con paciencia y os guste...que os gustara...un abrazo

Esto es un extracto de unas 500 palabras sobre el libro entero...ire publicando de 500 en 500 durante las proximas semanas en las cuales podeis seguir el libro....si quereis adquirirlo poneros en contacto conmigo y os llevare al autor...

RESERVADOS LOS DERECHOS DEL AUTOR

Por Samuel Miralles


CAPÍTULO UNO: EL ENCUENTRO CON EL CLAN MALÉFICO.

Había desaparecido. Realmente no era una pesadilla, ningún mal sueño que merodea al dormir por aquellos males o peligros de tribus maléficas y tétricas que cuentan para que no neguemos la existencia de tribus peligrosas o dudemos de nuestros padres sobre si eran peligrosas para nuestro ser. No, no era de ese tipo de sueños que son para nada, realmente mi hermano menor había desaparecido a causa de esas brujas.


Cuando desperté en medio del sudor y el pánico de aquellas voces
de mujeres ancianas mi sorpresa fue mayor ya que había soñado para algo y en el centro del meollo para nada. En cuanto pude incorporarme el ya no estaba, solamente se oían pasos a lo lejos y un ensordecedor alarido tras unas risas de bajo volumen: ¡hermano socorro!.
Y yo no pude hacer absolutamente nada, además del miedo sudoroso
y paralizante, sumado a la impotencia de no poder hacer nada para ayudar a mi hermano.
Impresionado, porque las brujas existían y no era ningún cuento para amedrentar a los niños que deseaban salir del poblado y motivo por el cual yo odiaba a mis padres, me sentí culpable. Culpable en las páginas del cuento por no haber nacido hechicero o sacerdote para vengar el rapto de mi hermano, o en lenguaje de hechiceros y sacerdotes devolver a mi hermano a su naturaleza, pero... pero esa noche por más que intentara no pude hacer nada.
Terror y felicidad con Samuel Miralles

Me despertó un oportuno chasquido de ramas justo en el momento en que las brujas escaparon por un socavón de tierra. Preferí que fuera
tan solo una pesadilla... tan solo eso: Una pesadilla que hace despertar a cualquiera.
Pero yo fui tan estúpido que le dije a mi hermano  que podía caminar cerca de aquí hasta bien tarde y yo me fui a dormir porque ya había terminado mi jornada como forjador de madera y pieles. Mi hermano seguía por ahí, hasta que yo caí en un profundo sueño.
Vinieron unas brujas con traje de algún animal feroz de color azul marino, quizás un lobo y era de noche, todo el pueblo estaba durmiendo y en silencio.

Ellas pasaron el sobresaliente de la roca buscándome, parecían amables
y me dijeron:
_Tranquilo, las brujas tenemos una región en la que podrás llevarte todo cuanto desees; llevarte pieles de animal, es tan solo que vuestros padres no desean saber nada de una verdad que les continúa acechando y prefieren ignorarla, es mejor para ellos olvidarla que recordarla.
Pregunté fuera cierto o falso lo que me estaban relatando
las ancianas de las que solo pude observar su traje y su voz ronca e irónica, que como era posible que hubieran llegado hasta aquí sin morir y que no podía permitir que estuvieran aquí, de ningún modo.

Dejaron de caminar, dejé de oír sus pasos sigilosos en la hierba y una voz me dijo lo siguiente:
_¿Cómo tú, pequeño oficiante(en aquellos tiempos se llamaba así al que trabajaba para la aldea),dices que vuestro pueblo tiene trampas de alto calibre para impedirnos el paso?

¿Donde están tales trampas¿ ¿acaso tú vas a cortarnos el paso?¡por favor! si en esta aldea tan solo sois una manada de cobardes y     perezosos que viven de la fruta y verdura y no conocen la caza ni la lucha.

La pregunta me dejó francamente un tanto aturdido, puesto que llevaba razón. Indagé como expulsarlas de aquí y al poco de hacer tal operación mental una de las ancianas brujas me arrojó un polvo ardiente arenoso de un tono ligeramente violeta a la boca,
que me produjo mareo y mi conciencia fue desvaneciéndose mientras absorbía aquel polvo con mi paladar.

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